SUCRE EN TIEMPOS DE ASAMBLEA CONSTITUYENTE
Franz Flores Castro[1]
El 6 de septiembre de 2007, luego de una noche de permanente asedio de universitarios a las instalaciones del Teatro Gran Mariscal, sede de la Asamblea Constituyente (AC), y las consiguientes refriegas con las fuerzas policiales en las calles adyacentes, aproximadamente a las nueve de la mañana se escuchaba la noticia de que la Presidenta de la AC Silvia Lazarte, había decidido postergar la plenaria convocada para esa fecha.
Era el episodio más intenso en términos de violencia al que llegó el conflicto por el retorno de los poderes (RDP), gestado unos meses antes y que, al poner en riesgo la continuidad de la AC, desechaba la idea de Sucre como ciudad ideal para el desarrollo de sus sesiones. De pronto, una ciudad paralizada, con más de 4000 huelguistas de hambre, millares de marchistas en las calles y llantas ardiendo por todo el centro de la ciudad, en una movilización social sin precedentes en la historia contemporánea sucrense, ponía en vilo la posibilidad del rediseño de la estructura estatal en base a una lógica de consensos.
En realidad, ¿cómo es la ciudad de Sucre donde sesiona la AC?, ¿Cuáles son las condiciones económicas, sociales y políticas de la ciudad sede de la AC? ¿Cómo fue la relación entre la ciudad de Sucre y el proceso constituyente?, y finalmente ¿Cómo se llegó a ese nivel de antagonismo entre la sociedad regional y la A C?, son preguntas que intentamos responder en el presente artículo.
Sucre como sede de la Asamblea Constituyente
Un dato llamativo, es el consenso nacional respecto de colocar a Sucre como sede de la A C. Bajo los argumentos de que este espacio regional fue el lugar de fundación de la República en 1825 y donde se habían cristalizado los ideales de los revolucionarios de 1809 en Charcas, se pensó que la ciudad merecía ser el escenario de redacción de la nueva Carta Magna. A estos se sumó el político, ya que Sucre al ser una ciudad de baja conflictividad daba las condiciones para que la AC trabaje sin mayores problemas.
Sin embargo el panorama político es un tanto más complejo, los partidos y agrupaciones ciudadanas de la oposición dominan la alcaldía municipal con Aydee Nava del Movimiento Bolivia Libre (MBL) como Alcaldesa y Fidel Herrera, ex correligionario suyo, como Presidente del Consejo Municipal. Además, dos instituciones como la Universidad y el Comité Cívico dirigidas por Jaime Barrón y Jhonn Caba respectivamente que, por sus características no tienen identidad opositora, tampoco son afines al Movimiento Al Socialismo (MAS), partido en función de gobierno; y la Central Obrera Departamental (COD), de una importante actuación en la época previa a la gestión del MAS, estaba prácticamente sin capacidad operativa ya que importantes dirigentes suyos cumplían funciones legislativas y gubernamentales. Por último, el espacio mediático tanto nacional como local, está dominado por posturas no afines al gobierno, que copan el espacio de opinión pública dejado por periodistas muy críticos a las gestiones gubernamentales denominadas “neoliberales”.
Por otro lado, muchos de los actores políticos de oposición que fueron derrotados en las elecciones nacionales, ven en la constituyente la posibilidad de notoriedad pública que les permita oxigenarse políticamente. Por tanto sus acciones son funcionales a sus fines políticos y no necesariamente al éxito de la AC.
¿Cuál es la realidad social y económica y demográfica de Sucre? Uno de los llamativos datos de la realidad urbana de la ciudad de Sucre, es su notable transformación demográfica de las últimas décadas. Según las cifras brindadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la población de Sucre en 1950 llegaba a los 38.404 habitantes, la misma que casi fue duplicada en 1976, donde alcanzó a la cifra de 63.625 habitantes, y para el censo de 2001 reportó 193.876 personas.
Estos cambios demográficos se deben a que Sucre, desde 1950 aproximadamente, ha sido una ciudad receptora de migrantes provenientes tanto de las propias provincias de Chuquisaca como de otros departamentos. Esto se puede comprobar con los datos que indican que en 1950 sólo un 14,74 % de la población total de Chuquisaca residía en Sucre, su ciudad capital, llegando a crecer este porcentaje a un 29% para 1992 y a un 36,48 % para el 2001.
En líneas generales, Sucre, es una de las ciudades capitales más pobres del país. En el ranking de municipios del Índice de Desarrollo Humano (IDH), Sucre se encuentra en el veinteavo lugar con un IDH de 0,704, un poco antes de la ciudad de Potosí que tiene 0,701 y lejos de Cochabamba que con un IHD de 0,765, está en el primer lugar, lo que quiere decir no solo que es una de las ciudades capitales más pobres del país sino que hay municipios de provincias que reúnen mejores condiciones de vida que ella. (cf. PNUD 2007(a): 548).
Esto tiene que ver con la inequitativa asignación de los recursos estatales. Sin necesidad de retrotraernos a un periodo anterior al 1952 y lo que significó para Sucre la pérdida de la sede de gobierno, durante las décadas posteriores a la revolución nacional, el reparto presupuestario fue claramente inequitativo, privilegiando la conformación de un eje económico constituido por La Paz, Cochabamba y Santa Cruz en desmedro de regiones que, como Chuquisaca, no pueden encontrar caminos de desarrollo.
De todas maneras, Sucre es una ciudad de fuertes diferencias sociales y económicas, que están relacionadas con el fenómeno migratorio rural. Por ejemplo, en lo que respecta al acceso a agua potable, alcantarillado, energía eléctrica, las carencias en los distritos que no pertenecen a la zona central, -donde el uso del quechua como idioma materno es relativamente extendido-, oscilan entre el 19 y el 40%, a diferencia del distrito 1 cuyas carencias sólo llegan al 3,9 % y donde el uso del quechua es minoritario. No es fortuito por tanto que en el distrito 1, que alberga a los habitantes de la zona central, el quechua sea el idioma materno solo para un 9 % de la población, y que en las zonas de migrantes ese porcentaje suba hasta el 40 %.
En nuestro criterio, estos factores han configurado distintos espacios urbanos donde se desarrolla la vida social y cultural. Las ciudades no son espacios homogéneos sino que expresan diferenciaciones culturales. Como señalamos en una investigación a propósito del consumo cultural, en Sucre hay dos ciudades dentro de la misma ciudad o, si se quiere, dos imaginarios urbanos distintos, que corresponden a distintas maneras de conocer, sentir e idealizar la urbe. Una ciudad, ubicada en centro, donde están los edificios históricos y que reclama ser la cara verdadera de Sucre y la otra, la de los barrios alejados, de migrantes y que tiene pautas culturales distintas, que no son reconocidas por la elite local como parte de la identidad sucrense (Flores 2006).
La ciudad y la Asamblea Constituyente: de la expectativa al desencanto.
Cuando se inicia la AC, el 6 de agosto de 2006, una gran expectativa y temor se adueña de Sucre. Al innegable honor que significaba el ser la ciudad sede de un evento como la AC, también se suma las posibilidades de mejora urbanística de la ciudad tanto como la de generación de ingresos ya que se espera la llegada de un gran contingente de personas que dinamizarían la demanda de bienes y servicios locales y la demanda de profesionales locales para apoyo de las labores de la AC. Por otra parte, se cree que la cotidiana paz de la ciudad será rota por la llegada de movimientos sociales de toda índole, que vendrían a presionar por sus reivindicaciones. Se comentaba que los conflictos sociales que se presentaban en la ciudad de La Paz, ahora se trasladarían a Sucre.
En realidad muchas de estas conjeturas fueron desmentidas. Si bien hubo una refacción de edificios del centro turístico e histórico, ya que tanto las instalaciones del teatro Gran Mariscal y del colegio Junín recibieron importantes inversiones, la llegada de visitantes no fue la esperada, la demanda de profesionales locales fue muy relativa y, en los primeros meses, salvo esporádicas manifestaciones la paz social de Sucre no fue rota como para suponer que los conflictos sociales habían cambiado de sede.
Por otra parte, a lo largo de los primeros meses, la AC sufrió un notorio desgaste en su imagen y credibilidad. El sucrense era testigo de la falta de consenso entre los asambleístas. Cotidianamente, los medios de comunicación reproducían los desencuentros y hasta grescas en torno a temas, como la caracterización como originaria o derivada de la AC, o respecto al uso de la mayoría absoluta o a los dos tercios, para la toma de decisiones en la AC.
A todo esto se debe sumar el hecho, nada desdeñable, que la AC conecta con solo una parte del mundo urbano de Sucre, justamente con el espacio social y simbólico que se configura en el centro de la ciudad y no así con el espacio urbano popular que, naturalmente, está ubicado en los márgenes de la ciudad. Por tanto, muy a pesar del discurso popular de los asambleístas del MAS, la asamblea nunca sintonizó realmente con el mundo popular sucrense, por tanto, nunca despertó su interés y entusiasmo. Un breve recuento de la ubicación de las oficinas tanto de la AC como de las que apoyan la AC nos señala que mayoritariamente están en el centro, así como, una mayoría de los eventos destinados a los debates son realizados en edificios ubicados en el centro de la ciudad, por tanto, nunca hubo una política comunicacional coherente, para hacer sentir al sucrense de los barrios populares como suya la AC. Por ello, es sintomático el hecho de que los afiches que invitaban a los eventos que se realizaban a propósito de la AC, fueran colocados casi exclusivamente en el centro de la ciudad; que estos se realizaran en los hoteles o espacios institucionales del centro y que ningún tipo de programa, respecto a la constituyente fuera emitido por radios populares, que tienen su audiencia en el mundo migrante de la ciudad de Sucre.
Estos factores desencadenaron una suerte de indiferencia ante lo que sucedía con la AC. Había ciertamente una ausencia de discursos y de acciones que interpelen a los espacios sociales populares de Sucre y, ante esta vacancia discursiva, fue fácil que otros discursos con mayor capacidad movilizadora copen este espacio.
El conflicto por el retorno de los poderes a Sucre.
Si bien el conflicto por el retorno de los poderes (RDP) es un fenómeno político reciente, la disputa por la capitalía arranca desde la misma creación de la República y tiene como uno de sus momentos históricos de desenlace a la Guerra Federal de 1899, que enfrentó a Chuquisaqueños contra Paceños. Este conflicto, si bien portó formalmente las banderas del federalismo, en los hechos contenía una estrategia política del Partido Liberal, (sin posibilidades de llegar al poder desde 1884), para trasladar definitivamente la Capital de Bolivia a la ciudad de La Paz, golpeando a los conservadores en el poder. Sin embargo, y pese al triunfo paceño esto no cristalizó ya que -como señala Javier Mendoza en su libro La mesa coja-, Pando, ya ganador de la Guerra Federal e indiscutible líder del Partido Liberal, frena en seco esta intención, al decidir que la cuestión capitalía no se toque, es decir, que continúe la Constitución Política del Estado reconociendo a la ciudad de Sucre como Capital de Bolivia de manera formal pero dejando que la sede de los poderes se establezcan en la ciudad de La Paz. Con esto, Pando buscaba sentar la estabilidad política de su gobierno, a sabiendas de lo peligroso que era continuar moviendo las delicadas fibras del regionalismo, que todavía estaban latentes luego de la guerra. De esta manera la sede de gobierno quedó en La Paz y la Capital en Sucre.
Es interesante anotar que esta disociación entre capitalidad y sede de gobierno es una constante a lo largo del primer siglo de vida patria. Como señala Mendoza “Sucre era la Capital, pero nunca fue realmente la sede de gobierno” (:74), ya que por varias razones, la sede de gobierno durante el primer siglo de vida patria era itinerante. No otra cosa expresa el decreto de Belzu de 1848 en la que dice que: “El punto en el que se encuentra el gobierno durante su marcha será la capital de la república” (en Mendoza: 74).
Esta disociación conceptual entre capitalía y sede de gobierno ha permanecido hasta nuestros días. No la resolvió la Guerra Federal y no la resolvieron las constituciones siguientes, que permanecieron sin precisar si la condición de capitalía implicaba también la de sede de Gobierno. De esta manera tenemos el absurdo conceptual de una sede de gobierno que no es la Capital y una Capital que no es sede de gobierno. Absurdo si se lo ve desde la mirada fría de las definiciones constitucionalistas pero lógico, al fin y a cabo, si uno visualiza la complicada trama política del país, donde el regionalismo, como dijo José Luís Roca, es “un fenómeno que atraviesa todo el cuerpo de la estatalidad boliviana” (2005: 27).
Por tanto, a lo largo de la historia la demanda de Sucre es sobre todo de carácter conceptual y constitucional, es decir, se pide que Capitalía también signifique sede de gobierno, respetando la letra de la Constitución Política del Estado (por ello es la actual consigna de “Capitalía plena”), sin que hasta ahora la demanda haya encontrado una solución.
Más contemporáneamente, es necesario señalar que la demanda por el retorno de los poderes estuvo presente aún antes de la instalación de la AC. Ya en 1995, era el discurso de algunos personajes notables como Gastón Solares y Jaime Ponce Caballero que a través de varias publicaciones y con argumentos tanto históricos como prácticos habían propuesto el retorno del poder legislativo a la ciudad de Sucre. (Solares 2007: 45).
Por tanto la demanda del retorno de los poderes es un discurso que pertenece a la memoria colectiva regional y que antes de la AC está circulando en la sociedad, en espacios tradicionales y de elite de la ciudad, sin que sea visto como una demanda actual sino como mera referencia histórica, y por tanto sin capacidad de ser agendada como tema de debate en la AC.
De hecho eso es lo que ocurrió tanto en el proceso previo de la AC como en sus primeros meses de funcionamiento, donde el tema del RDP, nunca fue tomado en cuenta y creemos ni siquiera propuesto como tema a ser discutido en la AC. Es en el mes de marzo de 2007, que la iniciativa de pedido del RDP empieza a tomar cuerpo, se conforma el Comité Interinstitucional por la Capitalía Plena y se va desarrollando una acciones en tres escenarios: por una parte, el externo, que busca el apoyo de otras regiones e instituciones al pedido del RDP; el escenario de la AC, donde en el Foro Territorial se oficializa el pedido de capital plena y el de la generación y consolidación del apoyo de la gente de Sucre con varias convocatorias y acciones en las calles. Esta estrategia da sus frutos, ya que el pedido logra el pleno respaldo de las prefecturas y comités cívicos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija y del Alcalde de Potosí; también luego de varios conflictos con la bancada de constituyentes del MAS, el 13 de julio se logra insertar el tema de la capitalía en seis comisiones aunque como informe por minoría y, por último el discurso del RDP, alcanza altos niveles de legitimidad en la ciudadanía sucrense que la respalda militantemente.
Ante todo esto el gobierno y bancada de constituyentes del MAS bajo los argumentos de que el tema de la capitalía no estaba en la agenda y que de ser tratado solo generaría la división del país, decide impedir el tratamiento del tema, realizando acciones en las comisiones de la AC y alineándose con el departamento de La Paz, apoyando de manera explícita el cabildo paceño del 20 de julio.
De esta manera y ante espacios efectivos de negociación la situación política se encausa inevitablemente hacia el conflicto. Es el momento en que la ciudadanía sucrense se configura en torno a una identidad común (la capitalía plena) e identifica a sus oponentes (gobierno y constituyentes del MAS) y cuando el proceso de la lucha por el RDP alcanza un punto de no retorno, es cuando se hace suya la consigna publicada por todos los medios de “ni un paso atrás” y que es coreada en una concentración multitudinaria realizada el 25 de julio.
En un último intento por encauzar las cosas por el diálogo, a mediados de agosto, desde el sector oficialista se despliegan dos acciones. Por una parte, una comisión del comité de defensa de la sede de gobierno de La Paz llega a Sucre para dialogar sobre el conflicto, proponiendo apoyo al desarrollo y por otra parte en la AC se propone que el tema de la capitalía pase a una comisión especial. Acciones que no solo son rechazadas sino que generan la acentuación de la crisis. Ante esto, la directiva de la AC resuelve tomar decisiones duras y haciendo uso de su mayoría, el 15 de agosto se resuelve eliminar de la discusión el tema de la capitalía.
Lógicamente que la respuesta regional, no es otra que la de profundizar y radicalizar las medidas. Lo que resta del mes de agosto es de contundentes paros cívicos, de marchas cotidianas y de masificación de la huelga de hambre. Es la hora de la consigna de “Sucre resiste”, y de la profundización quizá irrediable entre la AC y la ciudad de Sucre, que al final deriva en los violentos acontecimientos del 5 y 6 de septiembre, que obligan a la directiva de la AC a suspender las sesiones por un tiempo.
Así las cosas, en esta parte final, quisiéramos intentar un acercamiento a este conflicto, pero no tanto a partir de los elementos actúan como causantes del fenómeno, sino al de los factores que impidieron e impiden el diálogo, que es lo que ha permanecido ausente en estos meses de conflicto.
Uno de ellos tiene que ver con el escaso conocimiento y debate a que dio lugar el tema del RDP. Si hacemos un repaso somero sobre los producido en tanto conocimiento sobre la AC, podemos constatar que el tema capitalía nunca se incluyó como tema a ser estudiado y menos sistematizado como demanda en la AC. Los informes del PNUD, tanto en El Estado del Estado como en El estado de la opinión no mencionan el tema. Se supuso que los principales puntos en la agenda constituyente eran los que tenían que ver, de manera directa o indirecta, con las agendas de octubre de La Paz y con la agenda de enero de Santa Cruz. Si se revisa este importante esfuerzo intelectual realizado a propósito de la AC, se puede constatar que se consulta principalmente sobre control social, Asamblea Constituyente, autonomías y recursos naturales bajo el supuesto de que no hay otra agenda importante en otros departamentos[2]. Parcialidad de un enfoque que fue desmentido por el movimiento social del RDP en Sucre. Por ello, es sintomático que ante la novedad del tema del RDP, el instituto PRISMA, en su libro Contrapuntos al debate constituyente, incluya el tema del traslado de los poderes como un tema más que está “al centro de los actuales debates constitucionales” (Grebe 2007: 17) y dedique sus últimas páginas a una reflexión de Ignacio Mendoza.
También tiene que ver, por supuesto, la escasa tradición investigativa en regiones como Sucre. Comparativamente con regiones del “eje central”, el grado de conocimiento sobre si misma en el área de las ciencias sociales en muy escasa, lo cual refleja una parcial lectura de la realidad política y social de Chuquisaca. Por ello, las veces que los intelectuales chuquisaqueños intervinieron en el debate sobre la AC, normalmente ratificaron los esquemas discursivos del campo político e intelectual en boga, sin mencionar, siquiera de paso, el retorno de los poderes a Sucre (cf. Gutiérrez 2007; Barrios 2006: 111-121).
En suma cuando, aparece el tema del retorno de los poderes, no existen los estudios que ayuden a procesar la demanda y a encauzar el diálogo. A manera de hipótesis, podemos decir que esta falta de conocimiento sobre la demanda sucrense y por tanto la falta de debates, estudios y análisis al respecto no hicieron más que aumentar la virulencia de las protestas, y el margen de recepción de un discurso que nunca fue debatido de manera seria y que apelaba a sentimientos regionalistas y localistas, cuando lo que necesitaba era una visión de país.
Sucre, 17 de Octubre de 2007
BIBLIOGRAFÍA
BARRIOS VILLEGAS, Franz
2006 Asamblea Constituyente 2006: ¿misión imposible? en Revista Ciencia y cultura, Julio Nº 18, La Paz. Universidad Católica San Pablo
FLORES, Franz
2006 La (o)culta ciudad: consumo cultural y diferenciaciones simbólicas en Sucre, Informe final de investigación presentado al PIEB, mimeo.
GUTIERREZ, Germán
2007 Entrevista en Doce entrevistados sobre la Asamblea Constituyente, Ricardo Paz Ballivián, La Paz : Punto Cero.
GREBE, Horst
2007 Introducción en Contrapuntos al debate constituyente, Grebe (et. al), La Paz: PRISMA.
MENDOZA, Javier
1997 La mesa coja, historia de la Proclama de la Junta Tuitiva del 16 de julio de 1809, La Paz: PIEB
PNUD
2007(a) El estado del Estado en Bolivia, La Paz: PNUD.
PNUD
2007(b) El estado de la opinión, los bolivianos, la Constitución y la Constituyente, La Paz PNUD.
ROCA, José Luis
2005 Estatalidad: entre la punga regional y el institucionalismo, en Regiones y poder constituyente en Bolivia, La Paz: PNUD.
SOLARES, Gastón
2007 Mis dos pasiones, Sucre: Tupak Katari
[1] Economista y Magíster en Ciencia Política, actual docente de la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca.
[2] Por ejemplo, en el anexo metodológico del libro del PNUD El estado de opinión, respecto de los criterios de selección de los entrevistados para la aplicación de la metodología de las representaciones sociales, se señala que estos fueron seleccionados en los departamentos de “La Paz, Oruro, Cochabamba, Santa Cruz, Trinidad y Tarija, además de El Alto” (: 302). En esta lista no figuran departamentos como Chuquisaca y Potosí y tampoco se dice por qué los criterios de selección los borró del mapa.
miércoles, 30 de abril de 2008
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